De pronto un niño con ropas rasgadas, sucias y desteñidas se acercó y le dijo:
- ¿Cómpreme una candela?
La muchacha lo miro en forma despectiva y le respondió:
- ¡No tengo plata para eso!
El niño la miro pensativo y le comentó:
- Debería estar ayudando en lugar de estar rezando!